El autor sintetiza los informes sobre la fiebre aftosa recibidos entre 1996 y 2001 por la Subcomisión para la fiebre aftosa en Asia Sudoriental de la Oficina Internacional de Epizootias. La fiebre aftosa es endémica en siete de los diez países de Asia Sudoriental (Camboya, Filipinas, Laos, Malasia, Myanmar, Tailandia y Vietnam), mientras que tres de ellos están libres de la enfermedad (Brunei, Indonesia y Singapur). Una parte de Filipinas goza también del estatus internacional de zona libre de fiebre aftosa. Entre 1996 y 2001 se declararon brotes debidos al serotipo O en los siete países donde la infección es endémica. En la zona continental se describieron tres linajes del serotipo O (topotipo de Asia Sudoriental: SEA, topotipo adaptado a los porcinos o Cathay, y topotipo panasiático). Antes de 1999 un grupo de virus del topotipo SEA afectaba la parte oriental de la región y otro grupo la parte occidental. En 1999 el linaje panasiático penetró en la región, y hoy en día está presente en todo el territorio. El topotipo Cathay ha sido detectado en Vietnam en 1997 y es el único virus de fiebre aftosa endémico en Filipinas. Nunca se ha comunicado la presencia del tipo Asia 1 en Filipinas, pero entre 1996 y 2001 se detectó ese tipo en todos los países continentales excepto Vietnam. En los últimos seis años no se detectaron virus de tipo A al Este del río Mekong, lo que parece indicar que está circunscrito sobre todo a Tailandia, con ocasionales episodios de extensión secundaria a Malasia. La distribución y desplazamiento de los virus de fiebre aftosa en la región reflejan los movimientos de ganado ligados al comercio. Los servicios zoosanitarios de la región presentan niveles muy dispares de efectividad y recursos, y ello repercute directamente en la lucha contra la fiebre aftosa. Las disposiciones normativas son insuficientes, y su aplicación puede resultar ineficaz. Los movimientos de animales se gestionan de manera notablemente distinta según la zona, y hay un gran número de desplazamientos transfronterizos de ganado, ligados a las demandas del mercado, que no están sujetos a normativa alguna. Los intermediarios suelen hacer caso omiso de las medidas oficiales de cuarentena, cuando éstas existen. La aplicación generalizada de vacunas como instrumento de control es poco frecuente porque resulta demasiado cara. Sin embargo, los Servicios Veterinarios de Malasia recurren a la vacunación para controlar las incursiones de la enfermedad, y en Tailandia, donde el Gobierno elabora y distribuye vacunas, existe un programa de vacunación masiva de grandes rumiantes. El sector de la producción porcina industrial suele aplicar la vacunación, en particular en Filipinas y Tailandia.